Historia de la ecolog铆a

Historia de la ecolog铆a

Hitos mundiales de la historia de la ecolog铆a

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Primera conferencia internacional sobre la protecci贸n de los paisajes naturales.
– Par铆s: Primer congreso internacional sobre la protecci贸n de la flora, fauna, paisajes monumentos naturales. – Londres: Reuni贸n encaminada a la protecci贸n de la fauna, la flora en su estado natural
Surgimiento de la ecolog铆a de las comunidades (conjuntos de especies) o sinecolog铆a.
Cuarto congreso internacional de arquitectura moderna que a propuesta de Le Corbusier 聽aprob贸 la carta de Atenas, donde se establecen los principios del urbanismo, base de la ecolog铆a urbana.
Arthur George Tansley propone el t茅rmino ecosistema, que pasa a ser la unidad de estudio de la ecolog铆a.
Raymond lindeman establece las principales l铆neas conceptuales y metodol贸gicas de la ecolog铆a moderna
Fontainebleau. Congreso constitutivo de La Uni贸n internacional para la protecci贸n de la naturaleza, convocado por el gobierno franc茅s con el auspicio de la UNESCO.

聽Establecimiento del programa de estudio de las zonas 谩ridas.

Lake Success, conferencia t茅cnica internacional para la protecci贸n de la naturaleza auspiciada por la UNESCO.
Establecimiento del programa estudio de la zona tropical h煤meda.
Puesta en marcha del programa Internacional de biolog铆a, cuyas investigaciones se extendieron durante 10 a帽os.
Constituci贸n de un comit茅 consultivo sobre los recursos naturales, con el auspicio de la FAO y la OMS.
Lanzamiento Internacional de la revista Nature el ressources
Par铆s, 4 al 13 de septiembre, Conferencia intergubernamental de expertos sobre el uso racional y la conservaci贸n de los recursos de la naturaleza.

– Nueva York, Las Naciones Unidas resuelven convocar para 1972 una conferencia internacional sobre medio ambiente.

Par铆s, La conferencia sobre la biosfera, convocada por la UNESCO, propone el programa MAB (Mab And Biosphere)

Se pone en marcha un programa MAB, incluye actividades e investigaciones en varios pa铆ses.
Estocolmo, conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente.
R铆o de Janeiro, conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo

En las d茅cadas de los 1950 聽y 1960 los estudios minuciosos de los ecosistemas comenzaron a dar sus 聽frutos:

  • Se observ贸 la eficacia de la captaci贸n y entrada de energ铆a en el ecosistema mediante los fen贸menos de la fotos铆ntesis;
  • La transformaci贸n la 聽materia al pasar de un estado a otro de una cadena ininterrumpida. 聽
  • El reciclaje y la recuperaci贸n de los elementos nutritivos del suelo. 聽

En fin, los fen贸menos que determinan la productividad biol贸gica de los ecosistemas.

Estableciendo analog铆as entre el funcionamiento de un ecosistema y el metabolismo de un organismo se han podido comprender tambi茅n las relaciones que existen entre todos los niveles de organizaci贸n de la vida.

El estudio de un ecosistema en su totalidad requer铆a un instrumental m谩s perfeccionado y vinieron en su ayuda las computadoras.

Necesitaba tambi茅n recursos financieros m谩s importantes para permitir la movilizaci贸n masiva de investigadores.

Estas condiciones, reunidas en un grupo de pa铆ses industrializados, permitieron la puesta en marcha del Programa Internacional de Biolog铆a (1964 – 1974).

Los 茅xitos alcanzados por este programa fueron alentadores.

Las metodolog铆as elaboradas a su amparo fueron adoptadas pr谩cticamente en todos los pa铆ses.

Comenz贸 a comprenderse el funcionamiento de los ecosistemas m谩s simples, como las tundras, Lagos, desiertos, estepas, praderas y bosques de con铆feras.

Se inici贸 el estudio de los ecosistemas m谩s complejos y heterog茅neos, como las selvas hidrofilas y las sabanas tropicales.

Sin embargo, la prioridad desmesura que se dio al acopio de datos hizo que una cantidad considerable de estos datos no llegaran a interpretarse nunca.

El programa, desde luego, dej贸 sin responder algunas acuciantes preguntas:

  • 驴En qu茅 medida los resultados obtenidos en un lugar dado, pueden aplicarse a los ecosistemas del mismo tipo situados en otras regiones del planeta?
  • 驴Dentro de qu茅 l铆mite el hombre puede intervenir en esos ecosistemas para aprovecharlos e inclusive acrecentar su productividad?
  • 驴Cu谩les son los factores que determinan la estabilidad de los ecosistemas pese, a la intervenci贸n del hombre?

Cuando el desarrollo del programa internacional llegaba a su t茅rmino se celebr贸 en Estocolmo, en junio de 1972, la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente.

En ella participaron, adem谩s de las Naciones desarrolladas, los llamados pa铆ses del Tercer mundo, que no hab铆an intervenido en el programa por falta de especialistas.

Por no poder afrontar el costo de las operaciones y por no estar a la altura del grado de complejidad de las investigaciones en curso.

En Estocolmo, estos pa铆ses demandaron consejos 煤tiles sobre la posibilidad de utilizaci贸n de los ecosistemas, particularmente en las zonas 谩ridas y en las selvas tropicales.

Pero la ecolog铆a, centrada todav铆a exclusivamente en la indagaci贸n cient铆fica, no hab铆a tenido en cuenta suficientemente los factores sociales y econ贸micos concomitantes.

Estos se rebelaron en toda su intensidad cuando la crisis energ茅tica, con sus graves repercusiones en muchos pa铆ses, conmovi贸 al mundo.

Cuando las regiones subdesarrolladas se dieron cuenta de que las diferencias con los pa铆ses industrializados no dejaban de aumentar.

Cuando se cobr贸 conciencia del car谩cter limitado de los recursos naturales y de los peligros que amenazaban al planeta en su totalidad.

Este contexto de crisis planteaba la ecolog铆a cuestiones apremiantes a las que ella no pod铆a responder porque la noci贸n de tiempo y de realidad hist贸rica no hab铆a penetrado a煤n en la investigaci贸n ecol贸gica.

El vac铆o fue tratado de llenar por movimientos o grupos de acci贸n que impugnaban una tendencia a la industrializaci贸n con sentido 煤nico, alienador y peligroso.

Propon铆an un enfoque distinto de la modernidad, nueva calidad de vida liberada de la sociedad de consumo.

La ecolog铆a es mundial: popularizaci贸n de la ecolog铆a

De este modo, la ecolog铆a profesional se vio enfrentada a una ecolog铆a popular que se apoyaba en la opini贸n p煤blica, reclamaba soluciones pol铆ticas y se convert铆a en medio de presi贸n.

A 茅sta se le objeto la utilizaci贸n trivial de los conceptos ecol贸gicos, y a sus militantes se los llam贸 ecologistas, a diferencia de los expertos, que ser铆an los ec贸logos.

Con todo, la controversia no pod铆a llegar a mayores, puesto que unos y otros deseaban liberar a la humanidad de las amenazas que conlleva la 聽depredaci贸n y contaminaci贸n de la naturaleza.

Hubo, pues, trasvasamientos entre ambas corrientes, ajuste de los medios por ambas partes y popularizaci贸n de las demandas ecol贸gicas, obligaron a empalmar los problemas de la Tierra con los de la sociedad indujeron a los gobiernos a prestar m谩s atenci贸n a las facetas ecol贸gicas del desarrollo.

Resultado satisfactorio de toda esta historia fue que la ecolog铆a se convirti贸 en una ciencia de todos y de vigencia cotidiana.

Hoy est谩 en la conciencia p煤blica, en efecto, la certidumbre de que los problemas del medio ambiente conciernen, de diversas maneras y en diversos grados, a todos los pa铆ses del globo y afectan a todos los hombres.

Se admite adem谩s, que muchos problemas trascienden las fronteras nacionales y adopta un car谩cter universal:

  • La concentraci贸n del di贸xido de carbono que provoca el efecto invernadero,
  • la reducci贸n de la capa de ozono de la atm贸sfera,
  • la erosi贸n y desertizaci贸n de los suelos,
  • la contaminaci贸n de los r铆os y los mares,
  • el desplazamiento a grandes distancias de los agentes contaminantes.

Estos males afectan profundamente a la biosfera, t茅rmino acu帽ado en 1926 por el cient铆fico ruso V. I. 聽Vernadsky para denominar a toda la Esfera Celeste en la cual existen seres vivientes.

Para nombre de la capa externa del planeta con sus continentes (geosfera), sus oc茅anos, hidrosfera, y su entorno o gaseoso atm贸sfera.

La biosfera es la morada de los tres reinos de la naturaleza ( mineral, vegetal y animal) y por supuesto del hombre, que es parte activa de ella, la modifica y es a su vez modificado.

En este contexto hist贸rico y conceptual se sit煤a en programa sobre el hombre y la biosfera, conocido por las siglas m谩s MAB ( Man And Biosphere).

Cuyo lanzamiento eman贸 de la conferencia sobre la biosfera, realizada con el auspicio de la UNESCO en Par铆s, en 1968.

Puesto en ejecuci贸n 3 a帽os m谩s tarde, el 1971, Este programa se vertebro con un enfoque integrado, interdisciplinario e introdujo las ciencias sociales en la investigaci贸n ecol贸gica, con igual Rango que las ciencias naturales.

En el curso del desarrollo de este programa se pusieron en pr谩ctica varios proyectos experimentales en todo el mundo.
Se crearon servicios de investigaci贸n en los pa铆ses subdesarrollados, se recogieron gran cantidad de datos sobre el medio ambiente y
se elabor贸 un nuevo y apasionante instrumento:

La Red Internacional de Reservas de Biosfera.

La informaci贸n obtenida de la red de reservas de biosfera permiti贸 realizar estudios comparados sobre el funcionamiento de los ecosistemas.
Como el que se efectu贸 en torno del aumento de la fertilidad de los suelos tropicales mediante procesos biol贸gicos.

Se ensayaron formas de restauraci贸n de los recursos ecol贸gicos degradados por el hombre.

Se intent贸 una evaluaci贸n de los riesgos para asesorar a los Estados en materia de inversi贸n y de aprovechamiento de los recursos.

Se crearon sistemas computarizados para disponer de un f谩cil y r谩pido acceso a la informaci贸n proporcionada por la investigaci贸n ecol贸gica.

Los nuevos estudios permitir谩n descubrir que el tratamiento de las interacciones entre los ecosistemas era tan importante como el de un ecosistema en s铆 mismo.

En efecto, las zonas m谩s cr铆ticas desde el punto de vista ecol贸gico son aquellas en las que se produce una interpenetraci贸n de ecosistemas distintos.

Por ejemplo, la franja entre la Tierra y el mar a lo largo de las costas o entre los bosques y las sabanas tropicales.

Por otra parte, los sistemas econ贸micos de explotaci贸n de la Tierra no se basan en la utilizaci贸n de un ecosistema sino en los intercambios de energ铆a, materiales y recursos humanos entre ecosistemas diferentes y complementarios.

De este modo, la ecolog铆a entr贸 en el terreno, bastante m谩s complejo, de las zonas de interpenetraci贸n y de gradientes ( sucesi贸n progresiva de sistemas ecol贸gicos) de los ecosistemas sometidos por el hombre a diversos grados de actividad.

Por otra parte, hab铆a que superar la tendencia a desde帽ar el car谩cter evolutivo de los ecosistemas.

Hasta entonces predominaba una consideraci贸n de los de los ecosistemas como resultado de la evoluci贸n y no como entidades expuestas de modo permanente a los procesos evolutivos.

Una alteraci贸n de un ecosistema no siempre es destructiva; puede ejercer una influencia estructurante impulsora.

Cuando se habla de preservaci贸n y restauraci贸n ambientales no siempre se quiere aludir al retorno de una situaci贸n previa, sino tambi茅n a la posibilidad de un nuevo equilibrio, igualmente provechoso para el hombre.

Los cambios se dan en condiciones normales, puesto que la naturaleza se halla en constante evoluci贸n.

La realidad ecol贸gica es un estado Din谩mico en el que el equilibrio definitivo no se alcanza nunca, porque las influencias naturales y humanas alteran continuamente la acci贸n rec铆proca de los diversos componentes de cada ecosistema.

Dice Rene Dubos:

鈥淟as comunidades finales o estables, son excepcionales en la naturaleza e imposibles en presencia de la actividad humana.
Toda forma de agricultura incluso la m谩s primitiva, implica la creaci贸n de ecosistemas artificiales.
Dado que la mayor parte de la zona templada del mundo ha sido transformada por el hombre, el equilibrio de la naturaleza es, en el mejor de los casos, un concepto artificial y est谩tico que no guarda relaci贸n con las condiciones que prevalecen en la mayor parte del mundo鈥.

historia de La ecolog铆a en el siglo XX

A fines del siglo XX, la ecolog铆a se plantea, basada en los estudios te贸ricos y experimentales, cuestiones pr谩cticas tan interesantes como estas:

  • C贸mo utilizar los ecosistemas sumamente fr谩giles en las regiones tropicales h煤medas, sin destruirlos
  • C贸mo sacar provecho de las zonas marginales con fuertes limitaciones ecol贸gicas ( aridez, 聽fr铆o, altura) vali茅ndose de esas limitaciones como de un recurso para el desarrollo de tales zonas.
  • C贸mo conservar una parte de los ecosistemas representativos de la biosfera sin excluir al hombre, sino consider谩ndolo como el agente principal de la conservaci贸n.
  • C贸mo vivir en el sistema en el que se concentrar谩 inevitablemente la mayor parte de la humanidad – del sistema urbano- que requiere una interpretaci贸n ecol贸gica para asegurar el bienestar y la dignidad de sus habitantes.

El hombre de hoy se siente amenazado por la exposici贸n persistente e inevitable a los est铆mulos de la civilizaci贸n urbana e industrial.

Y por todas las exigencias que la sociedad tecnol贸gica plantea su naturaleza biol贸gica fundamental. 聽

El proceso que significa haber abandonado el campo para instalarse en la ciudad exhibe su faceta agobiante, que limita y aliena a la personalidad humana.

Porque de eso se trata: que el hombre pueda vivir mejor, en armon铆a con la sociedad y con la naturaleza.

No en vano la Cumbre de R铆o de Janeiro enlaz贸 los problemas ecol贸gicos con los del desarrollo.

Con anterioridad, la comisi贸n mundial sobre el medio ambiente y el desarrollo, presidida por Gro Harlem Brundtland, Primer Ministro de Noruega, hab铆a podido decir:

鈥 La humanidad est谩 capacitada para lograr un desarrollo duradero que cubra las necesidades actuales sin comprometer la posibilidad de que las futuras generaciones puedan hacer frente a sus propias necesidades.
Tanto la tecnolog铆a como la organizaci贸n social pueden utilizarse y perfeccionarse de modo que abran paso a una nueva era de crecimiento econ贸mico鈥.

La ecolog铆a, 驴Es una Ciencia de la Naturaleza o una Ciencia Social?

Ambas cosas a la vez.

No una Ciencia de la Naturaleza que estudia al hombre, ni una Ciencia Social alejada de la naturaleza.

As铆 concebida, s贸lo puede 聽consolidarse en la medida en que quienes la practican est茅n movidos por un compromiso profundo con la responsabilidad del hombre en el proceso general de la evoluci贸n.

Como se帽ala Frances- Co Di Castri, director de la divisi贸n de ciencias ecol贸gicas de la UNESCO,

鈥淟a fuerza de la ecolog铆a radica en su actitud para abordar los verdaderos problemas de nuestra 茅poca, para conservar su flexibilidad y su capacidad a fin de hacer frente en el porvenir de condiciones imprevisibles, y para apoyarse, como base de sus operaciones, en la participaci贸n, gracias a la cual comprenderemos mejor la manera de vivir en armon铆a con los dem谩s y con la naturaleza.
En un mundo cient铆fico que adquiere, con sobrada raz贸n, una dimensi贸n cada vez m谩s universal, la ecolog铆a podr谩 afirmar su originalidad basado su raz贸n de ser en la particularidad de los ecosistemas y en la identidad cultural de los pueblos.鈥

Principios del MAB
El MAB (Man And Biosphere, El hombre y la Biosfera) orient贸 a su acci贸n de acuerdo a los siguientes principios:
1掳) Resolver los problemas espec铆ficos y concretos de ordenaci贸n del territorio, que los planificadores y los cient铆ficos locales consideran prioritarios.
2掳) Dada la complejidad de estos problemas, crear equipos de investigaci贸n interdisciplinaria.
3掳) Relacionar las actividades de investigaci贸n con las de formaci贸n, demostraci贸n en el terreno y educaci贸n relativa al medio ambiente.
4掳) Coordinar los esfuerzos nacionales para multiplicar los recursos humanos y financieros disponibles para dar concreci贸n a la investigaci贸n.
5掳) Aplicar de manera rigurosa el m茅todo experimental para aprender de la pr谩ctica y responder a las condiciones cambiantes y a las prioridades planteadas por cada pa铆s.

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