la orilla del mar

El Mar y La Vida en su Orilla

La zona de mareas en el mar se define como la región comprendida entre el límite máximo y mínimo del movimiento de aquellas.

Las mareas son causadas por la atracción de la luna y en menor grado por la del sol.

Cuando el sol y la luna están situadas en línea recta, su efecto combinado es mayor y las mareas vivas, que de ello resultan cada 15 días, son de una magnitud mayor que las mareas muertas, que tienen lugar también cada 15 días, cuando la luna ejerce su atracción, estando situada en ángulo recto con el sol.

Las mareas más altas y por consiguiente también las más bajas, se producen dos veces al año.

Cuando el sol y la luna se encuentran exactamente en línea recta.

Estos períodos son los equinoccios, que coinciden aproximadamente, con el 21 de marzo y el 21 de septiembre.

La diferencia de los niveles del agua producida por las mareas varía desde solo algunos centímetros en el Mediterráneo y otros lugares, hasta más de 13 metros en las costas de Nueva Escocia.

En la zona de mareas, se distingue cierto número de sub-zonas, que se refieren al espacio de tiempo durante el cual la tierra queda al descubierto.

La parte situada inmediatamente por encima de la verdadera zona de mareas se llama, a menudo, zona de salpicaduras.

Nunca está completamente cubierta por el agua, especialmente en las costas rocosas, se halla frecuentemente afectada por las aspersiones cargadas de sal de las olas.

Esta región tiene sus plantas características.

El tipo de costas y por tanto, el de la zona de mareas, varía enormemente, incluso en un país pequeño.

La interminable batalla entre el mar y la tierra, hace que la erosión de ésta por aquél tenga lugar en un punto determinado y la sedimentación de los materiales en otro.

Las costas altas, con montañas paralelas, suelen tener mucha vegetación en las laderas, que no son alcanzadas por las mareas.

efectos de la erosión y el mar

Donde la erosión tiene lugar, se desarrollan acantilados con zonas de mareas rocosas a sus pies.

El material erosionado es transportado por las corrientes Mar adentro y va depositandose en cualquier parte.

Las piedras y la grava se depositan cerca del sitio de erosión.

La arena, formada por finas partículas de sílice y otros materiales derivados de distintos tipos de rocas, es transportada por el agua, más lejos que los guijarros.

En las ensenadas muy guarecidas puede depositarse barro fino, formando playas fangosas en la marea baja.

Esto se observa especialmente en los estuarios.

Cada tipo de costa tiene su vida animal característica, adaptada a las condiciones reinantes.

Una playa de piedras, como la que resulta de la erosión de calizas conteniendo pedernal, constituye uno de los hábitats más áridos.

Los cantos rodados dejan grandes espacios entre ellos y no pueden retener el agua.

Los animales que se encuentran entre las rocas se secan rápidamente cuando la marea es baja o pueden ser aplastados por las piedras movedizas.

Las playas pedregosas son, por lo general, algo pendientes, pero un poco más abajo los cantos están casi siempre reemplazados por grava y arena.

Imponentes acantilados, cuyas paredes delatan las crecientes y bajas del mar, así como la acción de las olas y el viento sobre la roca desnuda.

animales de la playa

Cuando una playa de arena queda al descubierto por la marea baja, puede parecernos casi tan árida como otra de piedras.

A menudo, la única señal de vida consiste en una hilera de trozos de algas y unas pocas valvas vacías en el límite de la marea alta.

Sin embargo, el pequeño tamaño de los granos de arena indica que estos pueden retener el agua por capilaridad.

Incluso en partes situadas algo por encima del nivel de la marea, de forma que los animales pueden excavar agujeros en la arena y permanecer allí protegidos cuando la marea desciende.

Con sólo introducirse unos centímetros, quedan ya al abrigo del viento, y de los rayos solares.

Los únicos animales capaces de sobrevivir en una playa de arena son los que pueden hacer excavaciones cuando la marea baja.

Los más corrientes son los gusanos, crustáceos y moluscos.

La mayoría de ellos sólo puede alimentarse cuando sube la marea y se encuentra cubierta por el agua.

Una de las formas más conocidas es el gusano para cebo de pesca, arenicola.

Estos animales viven enterrados y se alimentan tragando grandes cantidades de arena, de la que extraen la porción de materia orgánica comestible.

Puede reconocerse su presencia por los montoncitos de material no digerible que expulsan a la superficie arenosa.

Estos gusanos son más frecuentes en los lugares donde hay mucha materia orgánica fina, es decir, donde se juntan la región arenosa y la fangosa.

Otros gusanos viven en tubos que ellos mismos se construyen con partículas de arena “cementadas” con mucosidad.

Se alimentan utilizando sus tentáculos, con los cuales toman el sedimento del fondo del mar, Lanice o filtran las partículas alimenticias del agua, Sabella.

Las ”gusanas”, nereis, tienen mandíbulas potentes y son carnívoras.

Se mueven en busca de comida y cuando baja la marea, se pueden enterrar o retirarse con el agua.

La mayoría de los crustáceos que viven en la línea de la costa son animales pequeños que habitan entre la arena, pero se encuentran algunos de tamaño mayor, en las costas rocosas y arenosas.

Los antípodas, pulgas de mar, se encuentran con frecuencia, entre los depósitos de algas en el nivel de la marea alta y en varios otros niveles de la playa.

Algunos de los que viven en niveles altos sólo pueden soportar un grado limitado de inmersión y son casi de costumbres terrestres.

Las quisquillas son muy frecuentes alrededor del límite de la marea baja, pero los cangrejos no lo son en las playas arenosas, excepto en los trópicos.

En esas zonas, los cangrejos han desarrollado costumbres casi terrestres, hasta el extremo de trepar a los árboles, cangrejo de los cocoteros.

Los moluscos bivalvos son muy frecuentes, tanto en las costas arenosas como en las fangosas.

Cuando baja la marea se entierran, pero cuando están cubiertos por el agua, extienden sus tubos respiratorios, sifones y comienzan a alimentarse.

También los órganos respiratorios, branquias, sirven como colectores de alimentos.

El agua entra por un tubo situado sobre las branquias y sale por otro.

Las partículas alimenticias quedan pegadas a una corriente de mucosidad, que las conduce hasta la boca.

Algunos de los bilvavos más frecuentes en las playas arenosas o fangosas son la coquina, cardium, la navaja, ensis, y la pequeña valva rosada o amarilla, tellina.

Las costas son muy rocosas, castigadas por la erosión, son generalmente áridas; plantas y animales carecen de protección suficiente. Costas escarpadas, cubiertas de un manto verde, aptas para el afincamiento de una fauna diversificada.

las costas rocosas

De mucho mayor interés para el aficionado de la naturaleza es la costa rocosa, porque en ella se encuentra un mayor número de especies y porque estas son, generalmente visible con la marea baja.

Las calizas y las pizarras son muy ricas en especies, debido a que estas rocas desarrollan superficies rugosas y grietas, donde los animales pueden albergarse.

Ofrecen oportunidades para que las plantas se establezcan y estas son muy importantes para la vida de los animales costeros.

Las algas cubren La Roca y la protegen, en cierto modo, de la acción mecánica de las olas.

También proporcionan abrigo a cierto número de animales, especialmente cuando las rocas quedan al descubierto en la marea baja.

Las algas y el agua que retienen protegen adecuadamente a los animales de los efectos desecantes del sol y del viento.

La cochinilla de playa, Ligia, es típica de esta comunidad.

La división en zonas está mucho más marcada en las costas rocosas a causa de las plantas.

En la parte superior, son frecuentes las algas verdes.

Pueden sobrevivir incluso en la zona de salpicaduras y toleran el agua dulce hasta cierto punto.

Por debajo de ellas hay una serie de zonas de algas pardas.

Las Fucus toleran distintos tiempos de exposición al aire, las de menor resistencia crecen en las zonas más bajas.

Las hojas planas y ondulantes de laminaria aparecen, poco más o menos, en el nivel bajo de las mareas vivas.

Las algas rojas son, en general, menos tolerantes a la desecación y crecen por debajo del nivel de las mareas o en charcos cercados por las rocas.

Los charcos contienen animales que, de otro modo, se encontrarían sólo por debajo del nivel de las mareas.

Cuando baja la marea, los animales deben acompañar al agua o quedarse en las rocas, resistiendo la exposición al aire.

Si no pueden hacer ninguna de ambas cosas, perecen.

Por eso, los moluscos ( caracoles, lapas, mejillones, etcétera) están dispuestos en zonas también de acuerdo con el grado de exposición al aire que pueden resistir.

Algunos caracoles viven en la zona de salpicaduras, y no soportan la inmersión.

La existencia de charcos en las rocas que no se secan nunca, permiten el establecimiento, en la parte alta de la costa de distintos cangrejos, anémonas de mar, peces etcétera; que de otra manera no podrían vivir allí.

Algunos golfos, en los que se alternan la piedra y la arena, constituyen un buen refugio para numerosas especies.
Muchas aves realizan largas y permanentes migraciones, en busca de climas propicios.
Escasas son las colonias de lobos marinos que han logrado eludir la cruel depredación humana.

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