El «Efecto Invernadero»

El carbono es un componente fundamental de la vida orgánica y constituyente ineludible de toda célula animal y vegetal.

Es el elemento primario de la vida y se combina con otros muchos elementos para formar compuestos imprescindibles.

También está presente en casi todas las sustancias combustibles, como la leña, la turba, el carbón y el petróleo.

Esto se debe a que muchas de ellas forman o formaron parte de organismo vivientes.

La turba y el carbón surgieron, durante largos períodos, de sustancias vegetales que se descompusieron a grandes presiones y en ausencia de aire.

El carbón vegetal puede obtenerse de la madera calentando leños de modo que sólo arda una parte de ellos.

El carbón de piedra suministra el coque, que es carbono casi puro del tipo del grafito.

Al arder la leña o el carbón, el carbono se combina con oxígeno para formar bióxido de carbono, también llamado anhídrido carbónico:

  • C + O2= CO2

Pero la cantidad de carbono es limitada, motivo por el cual debe ser continuamente reciclado.

El carbono de la biosfera está en constante circulación entre la materia muerta y la vida.

Las plantas verdes, organismos autótrofos, fijan el carbono de la atmósfera y con él construyen sus tejidos.

Los animales y las personas, organismos heterótrofos, se alimentan de materias sintetizadas por los autótrofos.

Su proceso de respiración, así como los agentes que descomponen sus desechos y finalmente, cuando mueren, sus cuerpos devuelven en carbono a la atmósfera en forma de bióxido de carbono.

Esto es lo que se llama ciclo del carbono, indisolublemente ligado al ciclo del oxígeno.

Actualmente solo el 0,035 % de la atmósfera se compone de bióxido de carbono.

Este parece un porcentaje ínfimo, pero la vida está adaptada.

Una variación mínima para la proporción sería terriblemente perjudicial para nosotros.

La vida vegetal, y por qué no también animal, depende del bióxido de carbono, pero un exceso de este, crearía en la tierra el efecto invernadero, cuyas consecuencias serían fatales.

En la historia de la tierra hay periodos en los que las convulsiones volcánicas de la corteza arrojaron a la atmósfera cantidades desusadas de bióxido de carbono, cuya concentración aumentó.

La atmósfera se tuvo más en calor y la temperatura fue mayor.

La vida vegetal se favoreció con esos procesos y los bosques cubrieron el planeta.

Al mismo tiempo, esto permitió que se formaran los grandes depósitos de carbono y petróleo que hoy se sacan a la superficie.

Los periodos de formación de montañas levantaron y expusieron al aire grandes masas de rocas, las cuales, en contacto con el bióxido de carbono, formaron carbonatos.

El contenido de bióxido de carbono del aire se redujo, el efecto invernadero disminuyó y la tierra se enfrió.

Con el enfriamiento vinieron los periodos glaciares, que duraron millones de años.

el efecto invernadero

La ausencia de árboles son características de climas inhóspitos y falta de agua, pero también productos del deterioro atmosférico, al que no es ajena a la actividad humana.

 

 

 

La aparición del hombre fue un nuevo factor que incidió sobre el clima mundial.

El hombre se diseminó por la Tierra, progreso y creó su tecnología.

Cavando en el suelo y explorando las profundidades, encontró los yacimientos de carbón y petróleo formado hace millones de años.

Y, al quemarlos como combustibles, el bióxido de carbono que las plantas consumieron alguna vez para formar sus tejidos, es vuelto a liberar.

La cantidad de bióxido de carbono en el aire aumenta sensiblemente.

Piénsese en los incendios, en la basura incinerada, en los transportes en movimiento, en las maquinarias, cocina, calefones, estufas y demás artefactos encendidos.

Todo esto hace un total de 10 millones de toneladas diarias de bióxido de carbono arrojado al aire.

Por suerte, las plantas y algas marinas absorben buena parte de esa cantidad para fijarla en sus organismos, fotosíntesis mediante.

Pero la disminución de la vegetación, debido a la negligencia humana, atenta contra el equilibrio natural.

Con toda seguridad, disponemos de mucho más carbono del que la naturaleza ha retirado de la atmósfera con la ayuda de la fotosíntesis.

Es posible que la tierra, al igual que los meteoritos, hay en condensación, en forma de complejos compuestos cíclicos.

Y es posible también que en la actualidad se sigan liberando hidrocarburos en el interior del planeta, los cuales salen por sus grietas donde hay actividad tectónica, que es curiosamente donde se encuentran las más grandes yacimientos de gas y petróleo.

Los EcosistemasMuchas especies se alejan de las urbes contaminadas y las que se obstinan por permanecer en sus inmediaciones terminan sucumbiendo.

cambios climáticos y el efecto invernadero

La contaminación del aire crea el efecto invernadero, cuyo rasgo principal es el recalentamiento de la atmósfera.

El nombre de este fenómeno se debe a que los gases acumulados actúan como los cristales de los invernaderos, que atrapan el calor solar de modo que no pueda salir normalmente.

De continuar este proceso, en unas pocas décadas la temperatura de la tierra puede aumentar entre 2° y 5° centígrados.

Una de las consecuencias inmediatas era la fundición de los hielos de las regiones árticas y antárticas.

Si se llegaran a fundir los casquetes polares, el nivel de los océanos subiría 7 metros y las costas bajas de los continentes se verían inundadas.

Regiones que hoy albergan a las mayores concentraciones humanas quedarían cubiertas por las aguas.

Ciudades como Nueva York, Bangkok, Calcuta, Seúl, Buenos Aires y Río de Janeiro quedarían anegadas.

Bangladesh y los Países Bajos serían borrados del mapa.

Poblaciones enteras tendrían que emigrar en masa hacia las zonas altas.

En algunas ocasiones se han separado del casquete Antártico enormes icebergs que después de avanzar hacia el norte se han ido fundiendo en el mar, de modo que la fundición de los hielos polares no constituye una mera hipótesis.

Según la agencia de protección ambiental de los Estados Unidos, el crecimiento paulatino del nivel del mar sumergiría, a mediados del siglo XXI, 18.200 kilómetros cuadrados del litoral de ese país, de dónde hoy se obtiene el 25% de las cosechas.

Algo similar ocurriría en todos los países con costas marítimas.

Pero este proceso es muy lento, y la humanidad tiene tiempo para prevenirse.

Pese a las advertencias de los científicos, la tendencia al recalentamiento planetario no mereció atención hasta 1988, cuando una serie de catástrofes meteorológicas sacudieron a la opinión pública.

Las zonas de calor y la sequía que castigaron a Estados Unidos, los huracanes del Caribe y las inundaciones de Bangladesh fueron signos precursores de peores calamidades.

el efecto invernaderoEn el transcurso de un siglo, la concentración de bióxido de carbono en la atmósfera aumentó más del 20%, a raíz del empleo de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo y la destrucción de los bosques, que absorben su exceso. Toda la vida natural resulta perjudicada.

 

 

hay que cuidar la atmósfera

La principal causa del recalentamiento es el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera, que se suma a la presencia de los clorofluorocarbonos utilizados en los aerosoles y los refrigeradores, y del metano producido por las bacterias en los intestinos de las Termitas y del ganado, que también aparece en el mantillo verde de los arrozales, en las tuberías y en las basuras pútridas de los vertederos.

Desde 1880 hasta 1980 la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera aumentó más del 20%.

Este notable aumento del gas carbónico en un siglo procede la quema de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo, y de la destrucción de los bosques que absorbían el exceso.

Téngase en cuenta que, cuando se quema una tonelada de Carbón min♠eral, se producen 4 toneladas de bióxido de carbono.

Hasta la irrupción de la Industria, durante 10.000 años, la concentración de bióxido de carbono había permanecido estacionaria, según se comprobó al estudiar las burbujas de aire atrapadas en los hielos profundos del Antártico.

La era Industrial vino a perturbar ese equilibrio.

Cierto es que en las alteraciones climáticas pueden obedecer a variaciones naturales fortuitas que la meteorología experimenta en todas partes, de modo que los fenómenos admiten diversas interpretaciones.

Pero ello no niega el aumento del volumen de bióxido de carbono en la atmósfera, que provoca el efecto invernadero, cuyo resultado es perturbador y desestabilizador, más cuando los organismos vivos y los ecosistemas que habitan no pueden adaptarse rápidamente a los cambios climáticos producidos.

el efecto invernaderoLa desertización de vastas regiones del planeta es índice de las alteraciones ambientales provocadas por la negligencia humana. Convertir los paramos en vergeles deberían ser una preocupación eminente de la humanidad.

 

 

 

Emisión de Metano
El metano es un hidrocarburo gaseoso e incoloro, componente esencial del gas natural utilizado como combustible industrial y doméstico. Está en la naturaleza: Lo producen las Termitas, los rumiantes, los arrozales. Hay media tonelada de Termitas por cada habitante de la Tierra; ellas comen madera y emiten metano. Debido a que hay más madera en el suelo como consecuencia de la deforestación, las Termitas se alimentan mejor y emiten más metano. Están también los arrozales, de los que viven en el mundo 2000 millones de personas. La biotecnología se esfuerza en mejorar el arroz, en buscar especies más eficientes, que emitan menos metano. Hay además 1300 millones de rumiantes, en cuyos intestinos las bacterias producen metano constantemente. Si el bióxido de carbono constituye el 50% de las causas del efecto invernadero, y el otro 50% lo aportan en metano y los clorofluorocarbonos.

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