La Amenaza de la Desertización

Desertización Una Amenaza Latente

Composición del Suelo
El suelo, un puente entre lo inanimado y lo vivo, es el recurso más valioso de un país. Se compone de material rocoso meteorizado y descompuesto, agua, aire, materia orgánica formada por la descomposición vegetal y animal y miles de formas diferentes de vida, principalmente microorganismos e insectos. Todos estos elementos desempeñan una función en el mantenimiento de la compleja ecología de un suelo sano. Si bien la erosión del suelo es un fenómeno natural, sus efectos han sido multiplicados por el hombre a lo largo de los siglos, lo que revirtió catastróficamente sobre él, a tal punto, que las civilizaciones antiguas se extinguieron cuando la tala de bosques y la esquilmación de la tierra erosionaron el suelo que les prodigaba su sustento.

El Estudio de la Desertización

La investigación realizada acerca de los procesos de desertización tenga por finalidad no solamente profundizar los conocimientos y mejorar los métodos de explotación de los recursos naturales, sino también y sobre todo, comprender mejor la dinámica de esos recursos en función de la evolución de los medios tecnológicos y da la transformación de las condiciones socio-económicas.

En otras palabras, se trataba de promover un nuevo enfoque de la investigación sobre el entorno ambiental, centrada en el estudio de las repercusiones de las actividades humanas en los recursos naturales, con el fin de definir las condiciones óptimas de utilización de dichos recursos.

Ya en 1977 se había celebrado la Conferencia de las Naciones Unidas sobre desertización y en abril y, mayo de 1984 se había realizado en Nairobi un simposio africano sobre el tema.

Desde entonces estudiaron casos muy concretos, como los de Níger y Túnez.

El extraño lagarto, que utiliza su gorguera de piel como recurso defensivo, habita en las regiones semidesérticas de Australia.

Estas investigaciones revelaron las dos causas principales de la desertización: la persistencia de la sequía, el incremento de la presión humana y animal.

Pero el hecho de que existiera una degradación grave del medio ambiente en regiones poco habitadas señaló que el causante inicial del proceso era el déficit pluviométrico.

Ello no descarta la otra causa; de haber sido monos agobiante la presión humana y animal sobre el medio ambiente natural, los efectos de la sequía no habrían sido tan rápidos y desastrosos.

Las Lluvias posteriores a las sequías no fueron lo suficientemente abundantes, ni tampoco lo bastante bien distribuidas como para compensar el prolongado déficit precedente y por otro lado, la presión humana y pastoril se acentuó mas rápidamente que la regeneración.

Si bien muchos animales habían muerto al agotarse los recursos forrajeros, el ganado bovino fue incrementando al atenuarse las sequías y esto llevó a la pronta reconstitución de los rebaños.

Ventajas y Desventajas del Riego
Unos 280 millones de hectáreas, la octava baña de la superficie cultivable del mundo,son tierras de regadío. El riego se ha difundido en todas partes con gran impulso, evidenciando sus innegables ventajas, pero también sus inocultables desventajas. Veamos unas y otras. La primera ventaja es el incremento de la producción de alimentos. En las últimas décadas, la productividad de las tierras labrantías ha aumentado a razón del 2% anual. El 60 % de este incremento proviene de terrenos puestos recientemente en regadío. Al duplicar o triplicar el número de cosechas por año, el riego ha tomado más rentable la agricultura y ha aumentado los ingresos de los campesinos. Gracias al riego se producen cereales, frutales y hortalizas en tierras que antes eran improductivas; regiones antes estériles se han transformado en cultivables. Todo lo cual favorece a la población, que puede contar con mayores medios de subsistencia, especialmente un mayor abastecimiento de alimentos, a precios más baratos. Ello contribuye a erradicar el problema del hambre en cuanto a las desventajas, hay que considerar las enfermedades propagadas por el agua. Programas de riego mal concebidos pueden incrementar la difusión de esas enfermedades, como la esquistosomiasis, la oncocercosis y la malaria o paludismo. También está la salinización y anegamiento del suelo. Cuando se riegan tierras mal drenadas en los Climas cálidos, el sol ca evaporar las aguas superficiales, con lo cual se producen acumulaciones de sales alcalinas que dificultan el crecimiento de los cultivos. Por otra parte un drenaje inadecuado puede elevar el nivel freático y producir anegamientos.

Restituir la cubierta vegetal

Es indiscutible, pues, la responsabilidad humana, cuya acción viene a sumarse a los efectos climáticos.

Claro que esta responsabilidad es limitada, pues aun sin el hombre, los rebaños y los cultivos, el déficit de las lluvias hubiera sido igualmente devastador.

Lo importante, señalaron los expertos, es restituir la cubierta vegetal del suelo.

Sin ésta, la tierra se halla expuesta a los excesos del sol, el agua y el viento.

La ausencia de materia vegetal reduce la humectación, de suerte que los procesos pueden encadenarse en una sucesión que deja muy pocas posibilidades a una auténtica recuperación del medio.

La disminución de la biomasa vegetal y la consiguiente contracción de las formaciones tienen como consecuencia privar al suelo de protección, con lo que se reducen los obstáculos a la acción de los vientos.

Las superficies desnudas han cobrado dimensiones considerables y por ello la abrasión causada por el viento afecta a espacios mayores, que la vegetación reconquista con creciente dificultad.

Los vientos fuertes y cargados de arena prenuncian procesos de degradación aun más graves.

Como todas las plantas suculentas, esta carnegiea gigante conserva una rica reserva de agua que le permite soportar largos períodos de sequedad.

La cubierta vegetal sufre una transformación incesante.

Las modificaciones no son sincrónicas: con frecuencia la evolución del estado herbáceo no tiene el mismo ritmo que la del estado leñoso.

También hay diferencias de comportamiento vegetal en los suelos arenosos y los arcillosos.

Estas variaciones tornan difícil formular un juicio global.

Sin embargo, hay unanimidad en torno a las causas de la desertización.

Felizmente, las formaciones naturales conservan, a pesar de las condiciones climáticas desfavorables, un nítido potencial de regeneración que puede ser valorizado en la medida en que la presión humana y animal se mantenga a un nivel compatible con la capacidad de carga de esas formaciones.

Inmensas latitudes que antaño exhibieron una considerable biomasa vegetal, hoy son páramos inhóspitos. Restituir la cubierta vegetal es el imperativo para recuperar el pasado esplendor.
Un Caso de Desertización
En 1945 la estancia «La Olguita» en la provincia de Santa Cruz, Argentina, albergaba a 2.500 ovejas por legua, cuando lo aconsejable era tener no más de mil. Las ovejas, al alimentarse, arrancan la vegetación al ras; además, compactan el suelo al pisarlo. Agotada la tierra por el pastoreo excesivo, hacia 1950 apareció un médano. Fue la señal de alarma. En 1963, esas tierras no podían sustentar más de 500 animales por legua. En 1981, el médano tenía ya 60 kilómetros de largo, una laguna vecina se había secado y sus flamencos habían desaparecido. En 1990, sucumbidos los pastizales, el desierto había avanzado sobre las tierras otrora fértiles. El sobre pastoreo, la eliminación de las rotaciones entre agricultura y ganadería, la tala irrestricta de árboles, la quema de rastrojo y el mal manejo del riego son las causas más notables de la desertización. La mencionada provincia argentina ha perdido en unas pocas décadas un tercio de su territorio fértil; hoy tiene dos millones de ovejas menos que en 1900.

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