El ciclo del agua

El Ciclo Del Agua

Lo que ocurre en los planetas más cercanos a la Tierra es ilustrativo.

Venus ubicado a 107.5 millones de kilómetros del sol, tiene una temperatura media superficial de 482° centígrados, es un mundo calcinado.

Marte, que gira a 226.4 millones de kilómetros del sol, registra una temperatura de 23° centígrados bajo cero, es un planeta helado.

Ninguno de los dos revela formas de vida.

De modo que la Tierra debe sus privilegios al lugar que ocupa en el sistema solar.

Su clima benigno, su atmósfera y su provisión de agua dependen de esa ubicación y lo mismo el ciclo del agua, que permite la constante renovación y purificación del agua.

El 97.8% del agua del planeta está depositada en los océanos.

Son 1.370 millones de kilómetros cúbicos, un volumen que permanece estacionario, porque su caudal se renueva permanentemente.

Existe una fina llovizna de moléculas de agua que puede perderse en el espacio exterior, pero está perdida sería perceptible en centenares de millones de años.

Si la gravedad fuera la única fuerza física que obrara sobre la Tierra, el agua del planeta estaría en su totalidad en el océano y sería completamente salada.

La Tierra Firme carecería de agua dulce y sería estéril y desértica.

Pero no ocurre así y esto se debe a la existencia de una fuente de energía que saca y desaliniza el agua del océano y permite su por el suelo, las plantas, los animales y las personas, antes de devorar devolverla a su depósito original.

Esa fuente de energía es el sol.

El Ciclo del agua

El calor del sol, en efecto, produce la evaporación del agua de los océanos, así como la de los lagos, ríos, embalses y también parte del agua de los seres vivos, que la transpiran por sus hojas o por su piel.

Cuando el agua del océano se evapora, sólo un líquido se convierte en vapor.

La materia sólida, como la sal, disuelta en el océano, permanece en él.

De modo que el vapor de la atmósfera es solamente agua dulce.

Esas masas y humedad que se mueven sobre los océanos y la Tierra Firme son invisibles, por qué están formadas por minúsculas gotitas.

Sólo se ven cuando su aglomeración es densa y se forman las nubes.

Pero la atmósfera sólo puede contener una cantidad limitada de vapor de agua.

El aire frío puede contener menos que el aire caliente. cuando el vapor de agua se eleva a las altas regiones frías de la atmósfera o se desplaza hacia el norte o hacia el sur, alejándose de los trópicos, se condensan en nubes formadas por gotitas de hielo.

Al entrar en contacto con masas de aire muy frío, las moléculas de agua ya no pueden mantenerse en el aire.

Es entonces cuando se precipitan a tierra, en forma de lluvia, nieve o granizo.

El agua que se precipita acá en su mayor parte en el océano, ya que este ocupa una superficie 3 veces mayor que la de los continentes.

Enseguida se mezcla y se pierde en el agua salada.

Pero como muchas nubes se han desplazado sobre Tierra Firme, dejan caer en esta su caudal de agua.

Allí se escurre hasta los lagos y ríos, y estos bajan para desaguar en los océanos, con lo que el agua es devuelta a su lugar de procedencia.

Una parte del agua caída se filtra en el suelo y entre las rocas porosas hasta alcanzar, cosa que ocurre inevitablemente, una capa de roca impermeable; entonces se deposita como agua subterránea.

Esta puede, por efecto de la gravitación, deslizarse y llegar hasta el océano, pero puede también emerger a la superficie, dar nacimiento a manantiales y formar ríos, estanques y lagos.

Parte del agua sumergida se evaporara otra vez directamente, pero su mayor caudal buscará el océano.

El agua que se ha filtrado por la superficie del suelo disminuye drásticamente su movimiento.

Si el suelo es muy compacto arcilloso, el agua apenas circulará.

En tal caso, puede tardar mucho tiempo en alcanzar el nivel freático,la zona subterránea saturada de agua.

Permanecerá, pues, en la zona no saturada, entre la superficie y el nivel freático, nutriendo a las plantas de que la absorben por sus raíces.

La humedad de la tierra favorece, pues, al reino vegetal que prospera en el planeta y al reino animal, que en su mayor parte se alimenta de las plantas.

Y consecuentemente al hombre, qué se nutre de plantas y animales.

El agua de las napas subterráneas no se separa para siempre el agua que circula sobre la Tierra.

Aunque con lentitud, puede llegar a un lago, volver a salir en forma de Río o Arroyo, y en definitiva regresar al océano, completando el ciclo hidrológico.

Si el agua de la atmósfera se ha precipitado en forma de nieve, tiende a acumularse, ya que es sólida y no puede fluir como los líquidos.

Pero, al llegar la estación cálida, la nieve se derrite y el agua continúa su curso como si hubiera caído en forma de lluvia.

En las regiones polares, el agua adopta la forma de hielo, pues no hay calor suficiente para derretirlo.

En la Antártida, por ejemplo, se ha acumulado una capa de hielo de 2 kilómetros de profundidad en promedio, con un volumen de 33.000.000 de kilómetros cúbicos, en una superficie de 14.000.000 de kilómetros cuadrados.

En el Ártico, Groenlandia también exhibe un depósito de hielo considerable.

Esas capas de hielo constituyen el 98% del agua dulce que posee nuestro planeta.

Pero no todo es hielo eterno, las zonas que limitan con el océano se rompen y se forman icebergs flotan y se desplazan en el océano hasta que se funden.

Lo mismo ocurre con el hielo de las altas montañas, que forman glaciares, ríos congelados que terminan deslizándose hasta derretirse.

El resultado es que toda el agua vaporizada por el sol, en su mayor parte en los océanos, qué forma las nubes y luego se descarga con las lluvias, nevadas y granizadas, vuelve finalmente al océano de dónde surgió, en un ciclo que se repite continuamente sin detenerse jamás.

El volumen total de agua del planeta se mantiene constante.

De un volumen de 1.370 millones de kilómetros cúbicos de agua, cada año se evapora de los océanos 505.000 kilómetros cúbicos.

De estos, 385.000 se precipitan en los mismos océanos y 120.000 sobre los continentes.

Pero como 72.000 se conservan como humedad de la atmósfera, el suelo y la vegetación, solo 48.000 son utilizables para satisfacer los múltiples requerimientos domésticos, agrícolas e industriales.

Esa cantidad es suficiente para asegurar la plenitud de la vida humana.

El ciclo del agua
El ciclo del aguaEl sol es el gran motor que rige todos los procesos naturales que ocurren sobre la Tierra, como el del ciclo del agua, que continuamente se evapora, forma las nubes y vuelve a caer con las precipitaciones, alimentando los ríos lagos mares y napas subterráneas.

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