capacidad de adaptación del ser humano al medio

capacidad de adaptación del ser humano al medio

capacidad de Adaptación humana al medio

El hombre, cuyos orígenes se han localizado en África oriental, comenzó a emigrar y a colonizar regiones distantes durante el período Paleolítico tardío.

Al dispersarse lejos de las condiciones de sus orígenes biológicos, experimentó cambios anatómicos y fisiológicos que dieron lugar a las diversas razas humanas.

Las migraciones masivas y un feliz asentamiento en todas las áreas del globo fueron posibles cuando el hombre desarrolló su capacidad para enfrentar los fenómenos naturales hostiles y asegurar sus recursos alimentarios, cosas que no podía lograr con el mero esfuerzo personal, si no organizado en sociedad.

Si bien otras especies animales también habían apelado a la cooperación para asegurar su supervivencia, el hombre se diferenció de aquella en que añadió su racionalidad, producto de su mayor desarrollo del cerebro.

El éxito del hombre como especie radica en su capacidad de adaptación física y psíquica para implementar una vasta gama de posibilidades.

Esto implica el condicionamiento a un medio particular o a la posesión de atributos que le permitan actuar con eficacia, garantizar el sustento y facilitar la reproducción en el medio escogido.

Si los animales desarrollan una capacidad de adaptación a su ambiente mediante mecanismos genéticos, este fue también el caso de los antepasados del hombre, por lo menos hasta que alcanzaron el nivel de homo sapiens y probablemente mucho después.

La disfunción temprana de los ineptos o su incapacidad para dejar descendientes aseguró la reproducción selectiva de seres humanos provistos de los atributos indispensables para adaptarse al medio y perpetuar la especie.

Las influencias ambientales de carácter selectivo conforman diferencias innatas en la complexión corporal, en la pigmentación de la piel e inclusive en el carácter.

A medida que se establecían en diversas regiones, gradualmente, los hombres en grupos biológica y socialmente distintos.

Aprendieron a utilizar el fuego, crearon y perfeccionaron sus armas y herramientas, abrigaron sus cuerpos y se protegieron de la intemperie.

De este modo, fueron supliendo los mecanismos genéticos con procedimientos sociales conscientes, y se diferenciaron más y más de los animales.

Por mucho tiempo, sin embargo, el medio siguió acechando con sus peligros, enfermedades y escasez de alimentos.

Las condiciones insanas y la nutrición deficiente provocaron la extinción de gran parte de la población, especialmente en los primeros años de vida.

La eliminación constante de los más indefensos, los inadaptados y los menos resistentes implicó el desarrollo selectivo espontáneo en las poblaciones humanas.  

Pero los mecanismos biológicos no son perfectos.

La resistencia natural adquirida a través de la selección genética es efectiva en las condiciones del asentamiento humano y no en un ambiente distinto o cuando cambian las formas de vida.

Los cambios de residencia y las modificaciones ambientales, así como las alteraciones en los hábitos, quiebran la continuidad de la existencia y provocan un shock que repercute sobre la salud individual o de la comunidad, según el caso.

Miles de vidas humanas son inmoladas a tales cambios.

La capacidad de adaptación genética puede ser sustituida por otros mecanismos biológicos que no sacrifican vidas humanas y son más rápidos en sus efectos.

El curtimiento de la piel acrece la resistencia a la radiación solar.

La inmunidad que se adquiere a través de la exposición temprana a los agentes infecciosas reduce los efectos de estos.

El acostumbramiento a la altura permite vivir con una atmósfera deficiente en oxígeno.

La exposición a la humedad faculta para soportar las condiciones tropicales.

Estás adaptaciones fisiológicas no modifican la herencia genética, pero la práctica y la experiencia son partes esenciales del proceso de capacidad de adaptación.

capacidad de adaptación del ser humano al medioViviendo con escasos recursos, las poblaciones nativas de Australia logran adaptarse a su medio e integrarse al ecosistema natural.

reacciones orgánicas

A lo largo del desarrollo del género humano, el organismo se ha capacitado para enfrentar con éxito los cambios ambientales, neutralizando parcialmente los efectos del shock. Cuando una situación estresante es percibida por el individuo, la estimula una parte del encéfalo, el hipotálamo, que permite órdenes a un sistema de neuronas, originando ciertos procesos orgánicos.

Esa respuesta inmediata es la reacción general de alarma.

Superada la emergencia, la reacción general de alarma retrocede paulatinamente y cede el paso a otros mecanismos, más lentos pero más duraderos.

Se establece entonces la llamada reacción general de adaptación, destinada a dar resistencia al organismo para que afronte con éxito al factor perturbador.

Esta reacción se pone en movimiento con la actividad de las glándulas endocrinas, que  secretan ciertas hormonas y restringen la secreción de otras.

Los glucocorticoides tienen como misión optimizar las condiciones metabólicas de los músculos y el cerebro, esenciales para afrontar circunstancias complicadas.

Si la acción recíproca de las funciones mentales y corporales es innegable, no lo es menos su común carácter receptivo de los factores condicionantes del medio ambiente.

Los estímulos exteriores afectan tanto a las reacciones psíquicas como los procesos orgánicos.

El diagnóstico y tratamiento de las enfermedades exige que el complejo cuerpo-mente se ha abordado en sus relaciones con el medio ambiente.

Hacia 1865, Claude Bernard anotó que el medio interno del organismo humano sano pertenece, en lo esencial, constante, aún cuando el medio exterior fluctúe notablemente.

”La estabilidad del medio interno es la condición esencial de la vida libre”, sentenció.

Desde entonces, la ciencia ha estudiado pormenorizadamente los mecanismos por los cuales el cuerpo logra mantener la homeostasis, como se llama a la estabilidad relativa de las funciones del cuerpo.

Para corregir los efectos perturbadores de las cambiantes condiciones externas, el cuerpo debe efectuar algunos rápidos ajustes.

Esto se logra a través de complejos procesos hormonales y bioquímicos regidos y controlados por el encéfalo.

capacidad de adaptación del ser humano al medioLos Tuareg, que se movilizan en  dromedarios y viven en tiendas de pieles, llamadas jaimas, están habituados a las desoladas e inhóspitas Arenas del Sahara Central, donde los cambios diarios de temperatura son extremadamente bruscos.

el control ambiental

La capacidad de adaptación del organismo al medio incluye todos estos fenómenos, que escapan a nuestra voluntad.

Lo que no escapa a esta es el inveterado intento de controlar el ambiente y adaptarlo a las necesidades y requerimientos del hombre.

Si bien los mecanismos de la capacidad de adaptación genética y fisiológica siguen actuando, su importancia disminuye con la introducción de la tecnología, mediante la cual la civilización controla el medio ambiente y lo pone a su servicio.

Así, el uso racional de las fuentes de energía, la invención de medios de confort cada vez más perfeccionados, el control del agua y de las provisiones alimentarias, la ventilación y calefacción de las viviendas, las sustancias que combaten las plagas, los progresos de la industria farmacéutica y todos los procedimientos de la sanidad contribuyen a asegurar una vida sana y a neutralizar las amenazas del entorno físico.

El Progreso, sin embargo, es ambivalente.

Los avances de la ciencia y de la técnica han encontrado peligros que hoy se trata de aventar.

La deforestación, la desertización, la contaminación del aire y del agua, la artificialización nutricional, la depredación de la flora y la fauna, el efecto invernadero, la capa de ozono, la promiscuidad habitacional, el agotamiento de los recursos naturales, son gravísimos problemas producidos por la civilización.

No hay necesidad de poner a prueba la capacidad potencial de la humanidad para sobrevivir a las amenazas emanadas de las nuevas tecnologías, que han llegado inclusive a poner el mundo al borde de una guerra nuclear.

Una “adaptación” a tales condiciones extremas es indeseable.

Circulación del Aire
La meteorología urbana está condicionada por la configuración del terreno, la temperatura media y la existencia de arterias que permitan la circulación de los vientos.
Al ascender, el aire caliente queda bloqueado por la capa de aire superior más fría, lo que origina la formación de una tapadera térmica, verdadera trampa contaminante.
En el caso de los Ángeles, el aire caliente del desierto próximo permanece suspendido sobre la ciudad. Atenas, al estar adosada a la montaña, carece de la ventilación que podría dispersar el funesto smog, llamado nephos por los griegos.
Otro tanto sucede con la Ciudad de México.
En cambio, Nueva York, San Francisco y Roma, tienen territorios abiertos y el viento dispersa los contaminantes.

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